viernes, 8 de agosto de 2014

Historia del Vallenato

Historia del Vallenato

Tanto el vallenato como el acordeón fueron despreciados por la aristocracia, en la época de la colonia española en Colombia. Hoy son el orgullo de todas las clases, pues con el tiempo fueron ganando terreno. Como termino, vallenato se utilizaba en forma despectiva para llamar a las personas que tenían la enfermedad de la piel (carate). Producida por la picadura de un insecto que dejaba manchas. Cuando fue que se desvirtuó su significado y se le permitió que identificara a la música de acordeón, no es claro entre los investigadores. Entre los mercaderes de la época apareció un instrumento musical de origen Alemán, que al hacer trueque de mercancías empezó a filtrarse en la cultura del pueblo. Era el acordeón, creado por Kiril Damián. Entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, existió un selecto grupo de acordeonistas algunos antecedieron a “Francisco el hombre”, de los cuales se recuerdan los nombres de José León Carrillo, Abraham Montero, Cristóbal Luquez, Agustín Montero, Francisco “chico” Bolaños y Luis Peñaranda.


LA LEYENDA VALLENATA
Esta historia, que se supone ocurrió en los albores del siglo XX, sintetiza el episodio que se convertiría, con el correr de los años, en el soporte mitológico de la música Vallenata; la derrota del diablo en un vibrante duelo de acordeón, a manos de Francisco Antonio Moscote Guerra, el campesino guajiro que se transformó en leyenda y se inmortalizó en la historia del Vallenato con el nombre de Francisco el hombre. El recuento pormenorizado de su vida, el relato de sus proezas como acordeonista, y específicamente su consagración frente al diablo, hacen parte de una serie de documentadas crónicas escritas por Ángel Acosta Medina en el Espectador (abril 82), en las que se recogen testimonios fidedignos y elocuentes sobre las andanzas del trovador, símbolo de la música Vallenata. Es probable que el encuentro con el diablo haya sido fruto de la imaginación popular, y con mayor razón si se produjo en los territorios del realismo mágico. Quizá se discuta su veracidad. Pero lo cierto es que el hecho ha servido como sustento de la leyenda y ha reafirmado la identidad de un pueblo que tiene en la música Vallenata su patrimonio cultural más valioso.

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martes, 5 de agosto de 2014

Música Vallenata

EL VALLENATO


Las melodías de estos cantos se interpretaron primero con la flauta de caña de millo o carrizo, abierta en sus dos extremos con cuatro orificios en su longitud y una lengüeta que forma la embocadura y pisa un hilo, sostenido por los dientes, para modular el sonido; a ella se sumaron la caja, tambor pequeño hecho artesanalmente del tronco hueco de los árboles secos y sellado en uno de sus extremos con un pedazo de cuero templado, y la guacharaca, instrumento ancestral indígena que se fabrica utilizando un pedazo de cañabrava a la que se le hacen pequeñas ranuras sucesivas para producir un sonido raspativo al ser frotadas con un hueso (originalmente).

A finales del siglo XIX, décadas después de su invención, el acordeón llegó a Colombia por el puerto de Riohacha; los vaqueros y campesinos lo incorporaron a sus expresiones musicales, y paulatinamente fue sustituyendo al carrizo hasta convertirse en el instrumento principal del conjunto típico de música vallenata.

Además de estos tres instrumentos, caja, guacharaca y acordeón, que representan la trietnia que dio origen a la raza y cultura de la Costa Caribe colombiana, el conjunto típico vallenato presenta un cuarto elemento básico que es el cantante, de más o menos reciente incorporación a raíz de los festivales vallenatos, ya que hasta los años 1960 la costumbre era que el acordeonero llevaba la voz cantante e interpretara él mismo la letra de las canciones que tocaba.